El contrato de arras es el documento privado que firman comprador y vendedor de una vivienda para dejar atados el precio, el plazo y las condiciones antes de ir al notario, y con el que el comprador entrega una cantidad a cuenta: las arras o señal. Lo que pase con ese dinero si alguien se echa atrás depende del tipo de arras que pongáis por escrito. Con las arras penitenciales del artículo 1454 del Código Civil, el comprador puede retirarse perdiéndolas y el vendedor, devolviéndolas duplicadas. Con las confirmatorias nadie puede irse sin más: el otro puede exigir que se cumpla la venta o resolverla y pedir daños. Las penales funcionan como una multa pactada de antemano. Y si el contrato no deja claro que son penitenciales, el Tribunal Supremo las trata como confirmatorias.









